Bitácora de la realidad: RICOS CADA VEZ MÁS RICOS, POBRES CADA VEZ MÁS POBRES

Por Silvina Morelli*

«Todo relato es un relato de viaje»

Michel de Certeau

 

Cuando miramos a nuestro alrededor y somos testigos de la situación por la que atravesamos cada vez más argentinos, la realidad nos aplasta. En este sentido, las decisiones de los gobiernos nacional y provincial no sólo no ayudan, sino que son la causa de la pauperización social en la que nos están sumergiendo.

Ricos cada vez más ricos, sectores medios en proceso de empobrecimiento y pobres cada vez más pobres es el esquema que encierra esta realidad de la que hablamos. Con un relato que recuerda el ideario de la edad media donde pareciera que el sacrificio es el camino hacia salvación, el proyecto devastador de Cambiemos se nos presenta políticamente conservador con una gestión de la economía centrada en el endeudamiento, la destrucción del mercado interno y de la producción nacional, el desempleo, la recesión, la defensa de las corporaciones empresarias y la reducción del gasto público.

No es necesario realizar una investigación social para poder darnos de frente obscenamente, con esto que sostengo. Viajar en el Tren Sarmiento desde la estación Flores hasta Ituzaingó, de ida y de vuelta, en cualquier vagón y en cualquier horario puede ofrecer algunos datos reveladores al respecto.

Un medio de transporte -en este caso el tren- es un «no lugar» en la medida que funciona como espacio de tránsito en el que nos perdemos entre una muchedumbre desconocida, pero donde se inscriben identidades y relaciones que son definidas por las palabras y los textos que nos proponen.

Durante los últimos tres años, esta línea ferroviaria vio pasar algunos vendedores ambulantes, algún que otro ciudadano pidiendo ayuda y varios artistas callejeros ofreciendo breves espectáculos de las más diversas disciplinas. Lo cierto es que alrededor de noviembre de 2016, las cosas empezaron a cambiar. A la par que mermaba la cantidad de pasajeros, ascendía la de vendedores y argentinos «pidiendo» una «ayudita» con alocuciones que van desde la timidez y la vergüenza hasta el atrevimiento y la desesperación. «Una monedita para la leche», «el gobierno ya no nos da los medicamentos y somos enfermos de HIV», «soy jubilado y no me alcanza para vivir», «tengo un hijo discapacitado y no nos dan la silla de ruedas», «necesito cinco centavos aunque sea porque me quedé sin trabajo», son algunas frases que dibujan en el espacio sonoro la pérdida de la dignidad de muchos hermanos argentinos que la están pasando muy mal.

Vuelvo a repetir que siempre han existido situaciones de este tipo porque el sistema capitalista aún con proyectos inclusivos, siempre dejó gente afuera. Ahora bien, debo ser muy contundente en señalar que si antes eran tres o cuatro personas por viaje, hace unos meses que vengo contando entre diez y quince personas por cada viaje, apelando a la solidaridad de quienes viajamos en el mismo tren pero con objetivos diferentes.

Tal vez, este «no lugar» que habitamos algunos es para otros un «lugar» propicio para paliar la injusticia a la que se está exponiendo a la gran mayoría de los ciudadanos. En este sentido, si los «no lugares» son definidos por sus condiciones de circulación y por los discursos que en ellos circulan, estamos en condiciones de afirmar que el transporte ferroviario define una realidad apremiante que sólo se va a modificar si hay un cambio de rumbo real en las decisiones que afectan la vida de la mayoría de los argentinos.

*Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA), especialista en Políticas y Planificación – Consultora de Comunicación Política e Institucional – Escritora – Adjunta a cargo de la materia «Elementos del Desarrollo Local» en la carrera Política, Gestión y Comunicación de la Universidad Nacional de Avellaneda – Capacitadora

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