Bitácora de la realidad: QUE LA TORTILLA SE VUELVA

Por Silvina Morelli *

 

¿Por qué le da tanto miedo de que el pueblo esté en la calle,
de que ría, de que marche, de que grite, de que cante?

Quilapayún

El título de esta columna es una cita de la canción “La hierba de los caminos” de Chicho Sánchez Ferlosio (1940-2003), quien supo escribirle la resistencia española e integrar el cancionero popular que da cuenta de las luchas sociales de diversas partes del mundo y de distintas épocas.

Cuando la tortilla se vuelve, se da vuelta. Tal es lo que marzo pidió a gritos, en las calles de nuestro país, con jornadas de paros sectoriales, marchas y protestas, cortes de calles y una huelga general que tuvo lugar el 6 de abril con un acatamiento pocas veces visto en los últimos años.

Mientras que la política económica de este gobierno enriquece a unxs pocxs sectores privilegiados por sus medidas y el resto asiste a un empobrecimiento cada vez más preocupante, el presidente dice que la prioridad de su gobierno es “generar trabajo”.

Desde la “Mini Davos”, el jefe de Estado se burló de la jornada de paro y de la mayoría de los argentinos que integraron ese más de 90% que se plegó a la medida de fuerza. Que quede claro: Macri hizo esa burla en el único espacio en el que Cambiemos dialoga, ese espacio que comparte con los dueños del mundo que subordinan a las mayorías incorporándolas en la más profunda pobreza que es la que les garantiza su enriquecimiento, ese espacio en el que entrega nuestro futuro y el de nuestros hijos, ese espacio en el que pone a la Patria de rodillas.

De nada sirve ningunear la realidad. Mucho menos sirve que crean que unos miles de ciudadanos movilizados un sábado a la tarde a la Plaza de Mayo, son la garantía de gobernabilidad -recordemos que fueron los mismos que pidieron la cabeza de De la Rúa junto a quienes hoy llaman “choriplaneros”-. A ellos también les va a llegar el ajuste. O tal vez ya les llegó, pero el odio de clase los entrega al verdugo y en un juego masoquista gozan del sacrificio que les pide la República con tal de no compartir más, las playas argentinas con los “negros de mierda”, con tal de no escuchar más a una mujer ejerciendo poder, porque además de un fuerte anti peronismo, los atraviesa la misoginia en su máxima expresión.

De nada sirve tapar el sol con el dedo. Millones de argentinos se movilizaron pidiéndole al gobierno que pare la mano. Lo hicieron no solamente en el centro del poder sino también en muchas provincias del país. La marcha de los trabajadores del 7 de marzo contra las medidas de ajuste y en defensa del trabajo; la del 8 de marzo en la jornada de paro internacional de mujeres donde además se reclamó el desmantelamiento de programas para luchar contra la violencia de género; la del 13 de marzo con los movimientos sociales reclamando la reglamentación de la Ley de Emergencia Social; las de los docentes con su punto más fuerte en la federal del 22 de marzo; la del 24 de marzo que fue un pedido de Derechos Humanos ante el retroceso que vive nuestro país en la materia; y la del 30 de marzo organizada por las CTA. Todas estas marchas contaron con el apoyo de la totalidad del acto político y sindical de nuestro país. Marzo visibilizó en las calles la situación económica y social de la mayoría de los argentinos. Y como broche de oro, el paro nacional del jueves 6 de abril, superó el 90% de acatamiento: el sonido de las calles desiertas gritó un ensordecedor “que la tortilla se vuelva, Macri, pará la mano”.

*Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA), especialista en Políticas y Planificación – Consultora de Comunicación Política e Institucional – Escritora – Adjunta a cargo de la materia “Elementos del Desarrollo Local” en la carrera Política, Gestión y Comunicación de la Universidad Nacional de Avellaneda – Capacitadora

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