Esquinas de Barro

Yo vivo en un barrio de calles desparejas
que reciben sumisas el fuerte aguacero,
y se cubren de fango cual alfombra vistosa
desafiando calladas al varón corajudo.
Camina con cautela, probando equilibrio,
el jornalero audaz que marcha al trabajo,
mientras cuatro chiquillos semidesnudos juegan
tirándose al charco cual atletas de lodo.
Si llueve en invierno cinco días corridos
anegando esquinas con barro pegajoso
también puede suceder que llueva en febrero
reteniendo en casa a algún jovenzuelo.
El peligro más grande astuto se enreda
en las ruedas pesadas de algún automóvil;
queda el vehículo varado a un costado
y queda la calleja con los surcos herida.
Con ansiedad esperan las calles olvidadas
que cubra el hormigón su triste recorrido,
seguiré mientras tanto pisando las esquinas
donde el progreso se negó a transitar.
Alberto Cirkov