De un despido inesperado a un emprendimiento que crece sin fronteras: la historia de Marcelo Losardo
A veces, los golpes más duros se transforman en oportunidades impensadas. Eso le ocurrió a Marcelo Losardo, emprendedor de zona norte, quien tras ser despedido de su trabajo luego de más de 30 años de servicio y sin previo aviso, decidió volcar toda su experiencia, creatividad y capacidad productiva en un proyecto personal que hoy no para de crecer.

Así nació “Sabores del Patio”, un emprendimiento artesanal dedicado a la elaboración de conservas vegetales en frascos y limoncello, productos que Marcelo hoy comercializa en toda la región y que, sorprendentemente, ya despiertan interés desde otros rincones del mundo.
“Mis padres son del sur de Italia, de la región de Calabria, un lugar de gente decidida y sin temores. Durante la Segunda Guerra Mundial empezaron a hacer conservas para subsistir, usando productos de temporada”, cuenta Marcelo. Esa herencia cultural y familiar parece haber marcado su camino: el respeto por la materia prima, el trabajo artesanal y la creatividad como herramienta para salir adelante.
Con verduras frescas, recetas cuidadas y una producción que crece día a día, Sabores del Patio ofrece zucchini, berenjenas, morrones, pepinos, cebolla morada, repollitos de Bruselas y distintas mezclas, además de su ya reconocido limoncello. Todo elaborado de manera casera, manteniendo sabores auténticos y una identidad bien definida.
Desde hace meses, las ventas no paran de aumentar. El boca en boca, las redes sociales y la calidad del producto hicieron que su emprendimiento se expanda rápidamente, demostrando que cuando hay trabajo, constancia y pasión, los resultados llegan.

Marcelo sueña en grande: primero llevar su producción a toda la Argentina y, ¿por qué no?, a Italia, el lugar donde nació su vocación y su historia familiar. Y quizás, más adelante, al resto del mundo.

Su historia es la de muchos emprendedores que, frente a la adversidad, eligen reinventarse. Y también es una prueba de que los sabores, cuando tienen raíces profundas, pueden cruzar cualquier frontera.


