Poema
Mientras el corazón dormía y la razón explotaba la mente. Mientras el reloj le ganaba una apuesta al tiempo y el teléfono se convertía en cadáver mal oliente. Siguió en la espera.
Mientras el ocaso abrazaba la noche y la oscura dama besaba el amanecer.
Mientras gajos dorados se colaban en jirones por la ventana y el día saludaba con un beso tibio.
Siguió en la espera.
Mientras volaban mariposas de colores escapando de su boca y el sueño tropezaba con la pared. Mientras latía el dolor de la ilusión rota desparramando heridas por doquier.
Siguió en la espera de
aquel mensaje, nunca llegó.
R.F


