Opinión pública y reformas: respaldo a bajar la edad de imputabilidad y cautela frente a cambios institucionales
El 64,2% apoya reducir la edad de imputabilidad y el 48,6% respalda la reforma laboral. La agenda legislativa encuentra eco social, mientras crece la demanda de orden y cambios estructurales en un contexto de malestar económico y polarización política.
La última medición del Monitor de Opinión Pública (MOP) refleja una marcada sintonía entre los principales debates legislativos y las percepciones de la ciudadanía. El 64,2% se muestra a favor de bajar la edad de imputabilidad a 13 o 14 años, mientras que el 48,6% acompaña la reforma laboral actualmente en discusión. En este escenario, el Gobierno nacional logra posicionarse en el centro de la agenda pública y convertir estos temas en capital político, en paralelo a una imagen positiva presidencial que alcanza el 47% en un contexto de fuerte polarización.
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El respaldo a la reducción de la edad de imputabilidad no se explica únicamente por la agenda de seguridad, sino que se vincula con un clima social más amplio. La situación económica continúa siendo señalada como el principal problema del país, y el 46,8% evalúa negativamente el rumbo nacional. En este marco de incertidumbre, crece la expectativa de respuestas firmes y decisiones concretas. La discusión penal se inscribe en esa lógica: cuando aumenta la percepción de fragilidad, disminuye la tolerancia social y el reclamo de orden se vuelve transversal a distintos sectores.
El deterioro económico también impacta de lleno en las percepciones sobre el mercado laboral. El desempleo aparece entre las principales preocupaciones y el 41,9% afirma haber atravesado la pérdida de empleo propia o en su entorno cercano durante el último año. A su vez, el 76,1% considera que su salario no logra ganarle a la inflación. Este contexto de inestabilidad y pérdida de poder adquisitivo impulsa una mayor disposición a respaldar reformas estructurales, especialmente en el ámbito laboral.
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En una economía atravesada por altos niveles de informalidad, también se consolida un fuerte desgaste en la imagen de los sindicatos tradicionales. Mediciones previas del MOP ya registraban niveles de evaluación negativa cercanos al 65%, junto con un amplio respaldo a la eliminación de las cuotas sindicales obligatorias, aunque finalmente estas se mantuvieron tras acuerdos institucionales. Este contraste revela una brecha creciente entre las dirigencias gremiales y el humor social. Mientras las estructuras sindicales resisten modificaciones, una parte significativa de la sociedad cuestiona su representatividad y su capacidad para mejorar las condiciones laborales, en particular de los trabajadores informales y precarizados.
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En este marco, la reforma laboral es interpretada por amplios sectores no solo en términos ideológicos, sino como una posible ruptura con un modelo sindical percibido como corporativo y desconectado de la realidad actual. La resistencia gremial no genera un respaldo automático, sino que se enfrenta a una opinión pública que evidencia fatiga frente a un esquema que no logra revertir ni la informalidad ni el deterioro del poder adquisitivo.
Con ambos proyectos ya con media sanción en la Cámara de Diputados, la agenda legislativa se consolida como uno de los ejes centrales en la antesala del inicio del nuevo período parlamentario. La combinación entre una demanda social de mayor orden en materia penal y una creciente disposición a discutir cambios laborales configura un escenario en el que el Congreso debate iniciativas con respaldo social significativo y potencial impacto en el equilibrio político.
INDEC: desconfianza en los datos, pero rechazo a la intervención política
La encuesta también revela una señal clara respecto de la institucionalidad estadística. Tras la salida del director del INDEC, Marcos Lavagna, predomina una lectura crítica en la opinión pública. El 59,3% se manifiesta en contra de la intervención del Poder Ejecutivo en el organismo, mientras que solo el 17,9% la respalda.
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Este rechazo convive con un dato igual de relevante: más del 60% afirma que la inflación publicada no refleja lo que percibe en su vida cotidiana. Esta brecha persistente entre la estadística oficial y la experiencia real convive, paradójicamente, con una fuerte demanda de independencia institucional. El mensaje social no parece orientado a modificar los números, sino a preservar la autonomía del organismo encargado de medirlos. La memoria colectiva sobre intervenciones pasadas y sus consecuencias en la credibilidad institucional continúa operando como un factor de alerta frente a cualquier intento de influencia política sobre las estadísticas oficiales.
Imagen presidencial y escenario político polarizado
En el plano político, la imagen del presidente Javier Milei muestra una mejora respecto a enero y alcanza el 47% de valoración positiva frente al 45,9% de negativa, logrando por primera vez desde julio de 2025 un diferencial favorable. Este dato lo reposiciona en el centro del escenario político, en un contexto atravesado por reformas estructurales y debates intensos sobre el funcionamiento del Estado y el mercado laboral.
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La evaluación de gestión presenta niveles similares: el 44,4% aprueba la administración nacional, mientras que el 45% la desaprueba. Este equilibrio refleja un país dividido, con márgenes estrechos y alta sensibilidad frente a la evolución de la economía y la agenda política.
En contraste, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, registra un deterioro sostenido en su imagen pública, alcanzando el punto más bajo de la serie analizada. Su imagen positiva se ubica en 30,6%, mientras que la negativa asciende al 61,6%. Este dato no solo expresa un desgaste individual, sino también las dificultades de la oposición para consolidar liderazgos competitivos y disputar el centro de la agenda pública.
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En términos de clima social, sectores significativos del electorado asocian a la oposición con un modelo político percibido como parte del pasado, en un contexto dominado por demandas de cambio institucional y reformas estructurales. Las discusiones internas partidarias aparecen desconectadas de las preocupaciones cotidianas, lo que profundiza la distancia entre la dirigencia política y una sociedad que expresa malestar y reclama definiciones concretas.
Ficha técnica del estudio
Los datos corresponden al Monitor de Opinión Pública (MOP), elaborado por Zentrix Consultora para relevar percepciones políticas y económicas en Argentina. El estudio incluyó 1.002 casos válidos con cobertura nacional, recolectados mediante cuestionario autoadministrado en línea. La muestra fue ponderada por región y edad según el padrón electoral, con validación mediante variables externas de comportamiento electoral reciente.
Bajo estas condiciones, el margen de error teórico es de ±3,09%, con un nivel de confianza del 95%. Los resultados reflejan tendencias de alcance nacional y no deben extrapolarse a niveles subnacionales sin las debidas consideraciones metodológicas.
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