Mi Pretexto
Es que cuando no tenemos las palabras
tenemos la garantía del silencio.
Esa inmunidad aparente que recibe quien se calla. Aunque la dolencia siga allí,
incólume, y desangramos con la palabra encarcelada como si matara en vez de liberar.
Yo asumo el riesgo de buscarla, encontrarla y en ella vivo exorcismos y destierros.


