Supersticiosa

Supersticiosa

Masita jactándose de sabionda, me dice que: el color de la turbidez de almendra oscura, que por las noches adquiere la laguna de Chascomús, no es por los sólidos disueltos en el agua.

Ella asegura, que es por la presencia de horripilantes trasgos que habitan dentro de los viejos muros de esta ciudad, que van a bañarse en la laguna.

—!Mmmmm¡ ¿Y cómo llegan hasta allí?… ¿en remis?, ¡por qué nadie los ha visto caminando por la costanera! —Lancé este cañonazo sarcástico, tan solo para medir la dimensión de su argumento.
Con la solemnidad de quien revela un secreto inconfesable, se avivó en responder:
—Invaden los espíritus de Mirlos negros, después se incrustan en sus almas y gobiernan sus alas en vuelos de ida y vuelta —

Convencido de que me estaba chamuyando, riposté:
—¡Ah si!… ¿Y por qué no te poseen a ti? ¡Tú también eres negra! —
Se estiró sobre el sillón inglés y clavando las uñas sobre el inocente cojín, me dijo:
—¡Es imposible invadir siete espíritus en un solo intento! —

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *