Ausencia
La casa casi vacía.
De cosas.
De ruidos.
De olores comunes cotidianos.
Del sonido de la tele.
De tu voz saludando, comentando.
Respondiéndole a la radio.
Pero llena del olor de la madera, que era el tuyo.
De momentos compartidos en cada ambiente.
De nuestras risas y de mis llantos.
Kasandra


