El Amigo de Todos

El Amigo de Todos

Recibí con sorpresa la pregunta certera
del niño que curioso demandó mi respuesta;
al conocer mi nombre su sonrisa de fiesta
alumbró con dulzura su carita sincera.

Apoyada su mano en el duro respaldo
del único asiento con otro compartido,
de indagar no cesaba dentro del colectivo
detalles de mi vida, guardando este saldo.

Pude haber callado, evitando de paso
contestar lo indiscreto de su infantil pesquisa,
pero seguí consciente, entre serio y con risa,
regalando mis perlas al nuevo amigazo.

A todos preguntaba con sutil inocencia
los años que tenían, los nombres de parientes;
no todos comprendieron, callando entre dientes
palabras positivas que no requieren ciencia.

Entregó sin recelos su corazón abierto
como grato presente de afecto profundo.
Recordé con tristeza que faltan en el mundo
hombres de alma noble como he descubierto.

Al bajar con su padre por la puerta trasera
estampó en mi cara su beso más genuino;
despedí al amigo que resultó tan digno
de disfrutar por siempre amistad verdadera.

Alberto Cirkov

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