Que el trabajo vuelva a ser el centro y las personas estén por encima de los números

Que el trabajo vuelva a ser el centro y las personas estén por encima de los números

En el Día del Trabajador, Diego Olivo llama a dejar de lado las diferencias y construir una agenda común entre dirigentes y sociedad, donde el eje sea cuidar el trabajo, a quienes lo generan, a quienes lo sostienen y a las familias que dependen de ese esfuerzo. Desde Consolidación Argentina, propone avanzar en un espacio de unión para volver a poner a las personas en el centro.

Día del Trabajador: una mirada personal

Este 1° de mayo lo vivo como un día de celebración, porque creo profundamente en el valor del trabajo. Pero, al mismo tiempo, y dado el momento que estamos atravesando, también lo veo como una instancia de reflexión muy profunda por todo lo que está sucediendo.

Cuando hablo con trabajadores, con familias, con gente que todos los días sale a laburar, lo que aparece no es tranquilidad, sino preocupación.

Hoy vemos que, aunque una persona trabaje muchas horas, muchas veces no alcanza. Llegar a fin de mes se volvió una dificultad concreta. Y cosas que antes eran parte de la vida cotidiana, como juntarse un domingo a comer un asado en familia, hoy para muchos pasaron a ser un gusto que no siempre se puede dar.

Pero también hay algo que no podemos dejar de reconocer: la gente está cansada. Cansada de escuchar discursos, de promesas que no se cumplen y de ver que, con el tiempo, muchas cosas siguen igual o incluso peor. Y ese cansancio es entendible. Por eso creo que este momento nos exige algo distinto, más real, más concreto y más cercano a la vida de la gente.

El ejemplo más claro es otro, y es el que más duele. Hoy hay personas que cumplen su jornada de ocho horas, terminan de trabajar y ni siquiera llegan a ir a su casa a descansar o a tomar unos mates. Salen directamente a trabajar con su auto, a generar otro ingreso, simplemente para poder llegar a fin de mes o para llevar un plato de comida a su casa. Eso no puede ser normal.

Eso es lo que a mí me preocupa.

También me preocupa ver cómo se van cerrando empresas. Porque cuando cierra una empresa no es solo un número: es gente que pierde su trabajo, es una familia que queda en una situación de incertidumbre. El trabajo no es solo una fuente de ingreso, es dignidad.

Por eso creo que estamos en un momento donde tenemos que hacer un esfuerzo distinto. Todos. Los que estamos en espacios de responsabilidad, los que queremos ser referentes, los que tenemos voz. Es momento de dejar de lado las individualidades y empezar a pensar en conjunto.

Yo estoy convencido de que tenemos que construir un frente donde el eje sea claro: cuidar el trabajo. Pero cuidar el trabajo en serio. Eso implica cuidar al que genera oportunidades, al que invierte, al que apuesta. Implica cuidar al trabajador que todos los días pone el cuerpo. Y también implica cuidar a las familias que dependen de ese esfuerzo.

Y hay algo más que no podemos dejar afuera: nuestros jubilados. Personas que trabajaron toda su vida y que hoy tienen que poder vivir con tranquilidad, con dignidad y con la seguridad de que su esfuerzo valió la pena.

A mí me gustaría que podamos volver a una Argentina donde una persona con un solo trabajo pueda vivir. Donde no tenga que salir después a hacer otra cosa para poder pagar una boleta o sostener su casa. Donde se pueda pensar en el futuro, no solamente en cómo llegar al mes que viene.

Creo profundamente que un país sale adelante cuando nadie queda afuera. Cuando el trabajo vuelve a ser digno. Cuando el que labura puede vivir bien, cuando el que genera puede seguir apostando y cuando el que ya trabajó toda su vida puede descansar con la tranquilidad que se ganó.

Argentina tiene gente con ganas, con capacidad y con cultura de trabajo. Pero eso solo alcanza si somos capaces de construir algo en conjunto.

En ese camino, creo que también es momento de empezar a construir nuevos espacios que ayuden a unir y no a dividir. Por eso quiero impulsar Consolidación Argentina como un ámbito donde puedan encontrarse dirigentes de todos los sectores, junto con la sociedad, con un objetivo común: volver a poner el trabajo, la familia y la dignidad en el centro de la agenda.

Este 1° de mayo, para mí, es ambas cosas: celebración por lo que representa el trabajo y reflexión por lo que hoy está pasando. Y también, un llamado a volver a unirnos, a dejar de lado las diferencias y a entender que el futuro del país depende de cómo cuidemos hoy a quienes trabajan.

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