Se frena la caída de Milei, pero no repunta el apoyo: el Mundial tampoco cambia el humor social

Se frena la caída de Milei, pero no repunta el apoyo: el Mundial tampoco cambia el humor social

El deterioro político de Javier Milei encontró en junio su primer freno. Según el Monitor de Opinión Pública (MOP), la desaprobación a la gestión cayó al 56,6% tras tres meses consecutivos en alza, mientras que la aprobación se mantuvo prácticamente estancada en el 33,2%. El dato marca una pausa en la caída, pero todavía lejos de una recuperación: el respaldo no crece, simplemente baja el rechazo.

Entre marzo y mayo, la desaprobación había escalado del 53,3% al 61,2%. En junio, esa tendencia se interrumpe. Sin embargo, el alivio es parcial: quienes dejan de desaprobar no necesariamente pasan a apoyar. De hecho, crece el segmento de los indiferentes, que alcanza el 10%, el nivel más alto desde que comenzó la serie en septiembre de 2025.

El freno en la caída convive con otro dato significativo: ni siquiera el Mundial logra modificar el clima social. Solo el 20,7% cree que un buen desempeño de la Selección podría mejorar el humor del país. La mayoría lo relativiza (56%) o directamente lo descarta (21,2%).

Incluso en el fútbol, la grieta se hace visible. Entre votantes oficialistas, el 31,4% confía en un efecto positivo de la Selección, mientras que entre opositores ese número cae al 13,7%. La diferencia se repite en sentido inverso cuando se consulta si el Mundial distrae de los problemas económicos: lo cree el 28,1% de los opositores frente al 15,9% de los oficialistas.

Más allá del calendario deportivo, los datos sugieren que la leve estabilización política responde a dinámicas propias y no a un “efecto Mundial”.

La economía, el límite del clima social

El trasfondo sigue siendo económico. El 64% de los argentinos califica como mala o muy mala la situación del país, mientras que el 41,7% tiene la misma percepción sobre su economía personal. La diferencia muestra que el malestar se construye más como diagnóstico colectivo que individual.

La presión cotidiana es clara: el 61% llega con lo justo hasta el día 20 de cada mes y apenas el 13% logra ahorrar. Las dificultades se profundizan entre votantes opositores, donde el 71,3% reconoce problemas para sostener sus ingresos hasta fin de mes.

La desconfianza también alcanza a los indicadores oficiales. El 68,8% considera que la inflación medida por el INDEC no refleja su experiencia diaria. Y el dato más contundente: el 86,1% afirma que su salario pierde contra la inflación, incluso entre votantes oficialistas.

Preocupaciones y expectativas en negativo

Cuando se consulta por el principal problema del país, la corrupción encabeza el ranking y Milei aparece en segundo lugar, por encima de la economía. El malestar ya no es abstracto: se personaliza.

En la lista de preocupaciones, corrupción (51,3%), ingresos (48,2%) e incertidumbre económica (37,1%) lideran con claridad. Más atrás quedan el desempleo, las tarifas y la inseguridad.

Hacia adelante, el pesimismo domina: el 55,1% cree que “lo peor está por venir”, frente a un 24% que considera que la etapa más difícil ya pasó. La brecha política es extrema: más de la mitad de los votantes de Milei cree que la situación va a mejorar, mientras que entre opositores casi el 84% espera un escenario peor.

Imágenes: baja el rechazo, pero no cambia el mapa

La imagen del Presidente replica la misma lógica que su gestión: cae la negativa (56,1%), pero la positiva se mantiene estable (33,8%). Sigue siendo, de todos modos, el dirigente con peor diferencial.

Su mejor rendimiento aparece entre varones jóvenes del interior, donde casi empata en valoración. Su peor segmento: mujeres mayores del AMBA.

Axel Kicillof muestra un diferencial negativo menor (-13,8), con mejor desempeño entre mujeres y mayores de 60 años. Patricia Bullrich, en tanto, mantiene niveles similares de rechazo pero con una base más estable, sin grandes variaciones por edad.

La única dirigente con diferencial positivo es Myriam Bregman (+3,8), impulsada principalmente por su fuerte imagen entre mujeres.

Un freno, no un cambio de tendencia

El dato central del informe es claro: el desgaste de Milei se desacelera, pero el humor social no mejora. La economía sigue siendo el principal condicionante y el pesimismo domina las expectativas.

En ese contexto, ni siquiera el Mundial aparece como refugio emocional. La estabilización existe, pero todavía no alcanza para hablar de recuperación.


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