Jasce de La Loma al mensaje universal: fe, rap y verdad en primera persona
Desde Olivos Jasce, un artista forjado en la cultura hip hop cuenta cómo la música, el barrio y su búsqueda espiritual dieron forma a una propuesta que combina rap, identidad y propósito.
¿Cómo nació tu vínculo con la música y qué te llevó a elegir el género urbano con contenido religioso?
Mi vínculo con la música nació desde muy chico, pero no como artista sino como oyente. Mi padre, Mariano Cejas “El Jugador”, tiene una gran pasión por la música. Él me transmitió ese amor y me enseñó a escuchar y prestar atención a cada instrumento y a su composición.

En casa siempre hubo música de todos los estilos, pero lo que me cautivó por completo fue el rap. A los 6 o 7 años vi en MTV a Eminem con Dr. Dre en “Without Me”. Me atrapó su videoclip: verlo al rubio loco rimando a una velocidad increíble, con un estribillo pegajoso, me dejó obsesionado. Algo similar me pasó con Gorillaz: de chico me fascinaban esos dibujos medio tenebrosos y esa batería tan rítmica y envolvente. Fue un viaje de ida.
Después me reencontré con el rap, ya entendiéndolo más, a los 10 u 11 años, cuando mi hermano mayor, Fabián, descargó de Ares “Fuerte Apache – El Enojado”. Me aprendí cada barra y hasta sentía que el enojado era yo. En ese momento ni siquiera sabía que eso era rap, pero ya me cebaba.
En esa misma época, mis primos Agustín Leal e Isaías Leal (aka “BigSa”, hoy mi dupla y beatmaker en La Fraternidad) me mostraron a Vico C con “Desahogo” y “Aquel que había muerto”, a Funky con “Los Vencedores” y a Manny Montes con “Vida Dura”. Ahí escuché por primera vez la combinación del rap con un mensaje cristiano. También me enseñaron a 50 Cent, Jay-Z y Nas, gracias a Horacio Leal, su padre, que tenía esos CDs en una época en la que no era fácil acceder a esa música.
Así me fui formando, escuchando lo que podía, hasta que tuve acceso a mi propia música. A los 15 años descubrí las batallas de freestyle. Mis amigos Fernando Reynoso y Enzo Curto (aka Trian, también de La Fraternidad) me mostraron Halabalusa, una de las primeras competencias. Ver a Dtoke, Tortu, Antwan y Tykranz hizo que lo intentáramos nosotros también. Así arranqué en esta hermosa cultura del hip hop.
Fueron noches de rapear hasta la madrugada, recorriendo Olivos, yendo a panaderías a pedir lo que sobraba y riéndonos mientras improvisábamos. En ese camino apareció Canserbero, que marcó un antes y un después: me hizo tomar el rap más en serio y alejarme un poco de las batallas, empezando a usar la improvisación con otro enfoque.
Quiero aclarar que el rap que hago no es con contenido religioso en el sentido tradicional. No busco que la gente se una a una religión o vaya a una iglesia. Busco transmitir la verdad de la vida a través de la Palabra, la búsqueda de la verdad y de Dios. Eso me llevó a Cristo, a una relación personal con Él.
Le pido a Dios que me use como su herramienta para llevar el mensaje de la verdad a donde llegue mi música. No importa la religión ni el credo: la verdad es una. Al que no cree, lo invito a creer o a investigar profundamente. Y que no se desvíe con falsas creencias, porque a la larga destruyen por dentro. Como dice Mateo 7:16: “Por sus frutos los conoceréis”.
¿Qué significa para vos representar al barrio La Loma de Olivos en tu carrera?
Significa mucho para mí, porque busco representar lo que los chicos del barrio no pueden decir y visibilizar lo que muchos no ven. Siempre quise demostrarles que cumplir nuestros sueños es posible, no importa de dónde vengamos: con esfuerzo, visión, fe y de la mano de Dios, todo es posible.
¿Cuáles fueron tus primeras experiencias grabando o subiendo música?
Mi primera experiencia fue grabando en Carupá, entre 2016 y 2017. Mi colega Tomi, de Ghetto Dreams, me llevó a Delta Studio. Ahí grabamos varias de nuestras primeras canciones, entre ellas “Boyz In Da Hood” con Tomi y Trian. Ese mismo año la subimos a YouTube. Fue histórico ver nuestra primera canción publicada.
¿Qué mensaje buscás transmitir con tus canciones?
Quiero transmitir cómo se siente el rap: su onda, su música, sus ritmos. Que se puede bailar y disfrutar como la cumbia. El rap está en Argentina hace mucho tiempo, pero pocas veces lo vi expresado de esta manera. No es solo contar historias con mensajes fuertes, también es mostrar que hay que sentirse orgullosos de quiénes somos y de dónde venimos, y que realmente podemos cumplir nuestros sueños con la fe que Dios nos dio.
¿Qué artistas o referentes influyen en tu estilo?
Quiero darle un lugar especial a Jay Dee aka J Dilla (QEPD), principal influencia para nosotros. También me marcaron Slum Village, Common, Phife, Pete Rock, KRS-One, Guru, DJ Premier, Nas, AZ, 2Pac, Dr. Dre, Larry June, The Alchemist, Madlib, Canserbero, Dano, T&K , Jaloner y Rafael Lechowski.
¿Cómo es el proceso de creación de tus temas, desde la idea hasta el lanzamiento?
A veces escribo barras sueltas y luego las reutilizo. Rara vez compongo sin instrumental. Normalmente escribo en base al feeling que me transmite el beat, y de ahí surge la idea del tema.
Si es un single, una vez grabado, mezclado y masterizado, creamos el arte de tapa o lo lanzamos con videoclip. Cuando es para un disco, vamos guardando los temas hasta el día del lanzamiento.
¿Qué obstáculos encontraste en el camino y cómo los superaste?
El mayor obstáculo fue lograr grabar y sonar como quería. No siempre tenía un estudio cerca o un productor que entendiera mi idea, o el dinero para pagar una sesión.
Cansado de eso, decidí aprender por mi cuenta. Con el tiempo fui mejorando gracias a Dios y a colegas productores que me compartieron sus conocimientos. Así fui puliéndome en mezcla y masterización. Hoy me siento cómodo, pero sigo aprendiendo: producir es un camino en el que nunca dejás de crecer. Mi seudónimo como productor es Jey Bless.

¿Cómo reacciona la gente cuando escucha tu propuesta que mezcla lo urbano con lo espiritual?
Por lo que siento en los shows en vivo, a quienes no nos conocen les llama la atención. Parece gustar, pero sinceramente no sabría definirlo. Solo doy gracias. Invito al lector a descubrir su propia reacción con el álbum The One Above All.
¿Qué sueños o metas tenés a corto y largo plazo dentro de la música?
Con BigSa venimos trabajando en nuestro álbum conjunto, The One Above All. Tiene una atmósfera totalmente rapera y argentina, pensada para instalarse en las calles de Buenos Aires y dejar una marca en el rap nacional.
Cuenta con 20 tracks, varios featurings importantes y es un proyecto completamente autónomo, mezclado y masterizado por BigSa y Jey Bless. Lo venimos trabajando hace 4 años. La meta inmediata es lanzarlo. Estoy feliz de decir que ya está por nacer: no hay fecha oficial, pero verá la luz en 2026.
¿Qué le dirías a otros jóvenes de tu barrio que quieren seguir un camino similar?
Que es un camino difícil pero muy gratificante. Que disfruten el proceso de crear música, que aprendan, que absorban buena información y estudien sobre lo que quieren expresar, ya sea la calle o el dinero.
Que lo mejor está en crear con amigos. Que no importa lo que digan los demás: hay que creer en uno mismo, porque eso es lo que Dios quiere. Podemos ser una buena influencia en las calles y en los barrios. Y si se animan a seguir este camino, les digo que cuando uno quiere, con fe, se puede.
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