Estudiantes de San Martín crean un kit para aprender, jugar y compartir sin pantallas
Alumnos de 6° año del Colegio La Salle San Martín de Porres desarrollaron Little Roots, un emprendimiento que propone kits escolares inclusivos para que los chicos aprendan y disfruten de actividades en familia lejos de los dispositivos electrónicos.
Frente a un escenario en el que las pantallas ocupan cada vez más espacio en la vida cotidiana de los chicos, un grupo de estudiantes de 6° año del Colegio La Salle San Martín de Porres decidió transformar esa preocupación en una oportunidad para emprender. Así nació Little Roots, un proyecto que propone kits escolares inclusivos con actividades pensadas para aprender, jugar y compartir tiempo de calidad en familia sin recurrir a dispositivos electrónicos.

La iniciativa surgió a partir de la observación de los niños de su entorno y de una pregunta concreta: ¿cómo generar alternativas que promuevan otras formas de aprendizaje, juego y encuentro? Con esa inquietud, los estudiantes diseñaron una propuesta para aprovechar el tiempo fuera de la escuela mediante actividades que combinan contenidos educativos y entretenimiento.
Little Roots forma parte de Aprender a emprender, el programa educativo de Junior Achievement que invita a jóvenes de entre 15 y 18 años a atravesar la experiencia de crear y gestionar un emprendimiento real.
Durante el proceso, los estudiantes tuvieron que investigar, organizarse, distribuir responsabilidades, buscar proveedores y comparar precios, además de desarrollar y presentar su propuesta ante diferentes públicos. Uno de los momentos destacados fue su participación en la Rueda de capitalización de Aprender a emprender, realizada en Buenos Aires, donde presentaron el problema que buscaban abordar y explicaron por qué Little Roots podía convertirse en una respuesta concreta.
Para Rubén Duarte, docente que acompañó al grupo, uno de los principales aprendizajes fue la capacidad de observar lo que ocurre en su entorno y convertirlo en una propuesta. “Los chicos están viendo a los niños, el tiempo que están usando las pantallas. Entonces ya lo ven como adultos”, explicó.
La experiencia también les permitió trabajar sobre aspectos vinculados con la organización y la convivencia dentro de un equipo. “Se dieron cuenta de muchas cosas: primero, el tema de los tiempos, que hay que cumplir con las actividades en tiempo y forma; la comunicación; el ego; y acompañar la idea de otro”, señaló Duarte.
Otro de los aprendizajes centrales fue vincular los contenidos de la escuela con situaciones concretas. “Con este programa, los chicos ven la relación de la teoría y la práctica en algo tan necesario como emprender”, destacó el docente.
A través de Aprender a emprender, los jóvenes identifican oportunidades, desarrollan productos o servicios, organizan equipos, toman decisiones y ponen a prueba sus ideas frente a distintos públicos. En 2026, más de 10.000 estudiantes de más de 300 escuelas de todo el país participan de la propuesta y desarrollan más de 400 emprendimientos, acompañados por más de 300 docentes.
Estas experiencias buscan fortalecer habilidades como el trabajo en equipo, la comunicación, la creatividad, la resolución de problemas y la toma de decisiones, al tiempo que promueven que los estudiantes puedan identificar necesidades de su comunidad y pensar soluciones.
“Aprender a emprender no es solo una propuesta educativa, es una forma de invitar a los jóvenes a ser protagonistas de su futuro. Cuando se les da la oportunidad de crear, de equivocarse y volver a intentar, están desarrollando habilidades esenciales para la vida”, afirmó Bernardo Brugnoli, director de Junior Achievement en Argentina.
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