Tigre no encuentra el rumbo, crece la preocupación y Dabove presentó su renuncia
El Matador volvió a perder, esta vez por 1-0 ante Atlético Tucumán, en Victoria. Pese a generar oportunidades para ponerse en ventaja, volvió a fallar en la definición y terminó pagando caro una desatención defensiva. Tras la derrota, Diego Dabove presentó su renuncia como entrenador. De los últimos ocho partidos, Tigre perdió siete y apenas rescató un empate. Con solo 12 puntos en 14 fechas, el panorama es cada vez más preocupante.

La preocupación se instala cada vez más en Victoria. Tigre volvió a quedarse con las manos vacías y la derrota frente a Atlético Tucumán profundizó una racha negativa que terminó marcando el final del ciclo de Diego Dabove al frente del equipo. Una vez consumada la caída, el entrenador presentó su renuncia y dejó de ser el técnico del Matador.
El empate conseguido sobre la hora ante Independiente Rivadavia de Mendoza, el sábado pasado, no alcanzó para cambiar el clima. Los hinchas expresaron su malestar y despidieron al equipo con insultos y silbidos, una señal del descontento que crece partido tras partido.
La continuidad de Dabove ya se había convertido en un tema de discusión. Hace algunas fechas, ante los cuestionamientos por los resultados, desde el entorno del equipo se había manifestado un respaldo al entrenador, tanto por parte de los jugadores como de los dirigentes. Incluso, el propio plantel y el cuerpo técnico habían salido a desmentir la salida del técnico.
Sin embargo, los resultados nunca llegaron. El respaldo debía demostrarse dentro de la cancha, sumando puntos y revirtiendo una situación que se agravaba con el correr de las jornadas. Ese apoyo futbolístico nunca apareció y la sucesión de derrotas terminó por volver insostenible la continuidad del entrenador.
Más allá de los rendimientos y de los argumentos futbolísticos que puedan encontrarse, la realidad es contundente: si no se gana, no se suma. Tigre necesita resultados para recuperar la confianza y evitar que se complique aún más su situación en la lucha por los promedios del descenso.
Un comienzo prometedor que no tuvo premio
El Matador salió decidido a buscar el partido y, durante los primeros minutos, mostró una postura agresiva, con presión y situaciones claras para abrir el marcador. Dómina fue uno de los protagonistas de ese arranque y participó en varias acciones de peligro.
A los 4 minutos, el delantero filtró un pase para Santiago López, que estuvo cerca de convertir. Poco después, Dómina ganó dentro del área y sacó un remate que Ingolotti controló sin mayores inconvenientes. A los 15 minutos volvió a generar peligro, aunque no pudo resolver con comodidad ante la marca rival.
Tigre tenía la iniciativa, encontraba espacios y parecía estar más cerca del gol. Sin embargo, le faltó precisión en los metros finales, una dificultad que volvió a repetirse y que terminó condicionando el desarrollo del encuentro.

Atlético Tucumán también tuvo sus oportunidades. Ramiro Ruiz Rodríguez avisó con una definición por encima del travesaño, tras una buena asistencia de Di Plácido, y luego volvió a inquietar con una corrida a pura velocidad, aunque su remate salió con poca potencia.
Sobre el cierre de la primera etapa llegó la ocasión más clara para el equipo de Dabove. Tras una pérdida de Godoy, Dómina asistió a Russo, que controló bien, pero no pudo resolver el mano a mano frente a Ingolotti. Tigre había generado situaciones suficientes para ilusionarse, pero se fue al descanso sin poder quebrar el cero.
Atlético golpeó y Tigre volvió a quedarse sin respuestas
En el complemento, el conjunto tucumano encontró la manera de lastimar. Antes de abrir el marcador, tuvo una oportunidad clarísima: Nicola sacó un remate desde media distancia que se estrelló en el travesaño y, en el rebote, Ruiz Rodríguez no consiguió acertar al arco.
La advertencia no alcanzó para el Matador. A los 27 minutos del segundo tiempo, Infante desbordó por la banda y envió un centro preciso al área. Allí apareció Ruiz Rodríguez, que conectó de cabeza y marcó el 1-0 para la visita.
El gol fue un golpe para Tigre, que pasó de haber tenido chances para ponerse en ventaja a encontrarse nuevamente en desventaja en su propia cancha.
Poco después, el autor del tanto pasó de la alegría a la frustración. Ruiz Rodríguez recibió la segunda tarjeta amarilla por una dura entrada sobre Pity Martínez y se fue expulsado. Atlético Tucumán debió afrontar el tramo final con diez jugadores, una circunstancia que no pudo ser aprovechada por el Matador, que no encontró la forma de tener profundidad en ataque.
El Decano se reordenó, realizó modificaciones para sostener la ventaja y defendió el resultado hasta el final. Tigre, en cambio, volvió a quedarse sin respuestas y sumó una nueva derrota en un campeonato que se le hace cada vez más cuesta arriba.
Un ciclo que llegó a su fin
La caída ante Atlético Tucumán fue el desenlace de una situación que venía deteriorándose fecha tras fecha. Las derrotas se acumularon, el equipo perdió terreno y el respaldo que se había expresado puertas adentro no encontró su correlato en el campo de juego.
La idea de sostener el proyecto necesitaba resultados que le dieran argumentos, pero la realidad fue otra. Con siete derrotas y un empate en sus últimas ocho presentaciones, Tigre no logró encontrar una respuesta futbolística que frenara la caída.
El malestar de los hinchas, los cuestionamientos por el rendimiento y la falta de puntos terminaron de instalar un escenario difícil de sostener. Después del partido, Dabove presentó su renuncia y puso fin a su etapa como entrenador del Matador.
Ahora, Tigre deberá afrontar un nuevo desafío: reordenarse, recuperar la confianza y encontrar un rumbo futbolístico que le permita salir de la crisis. Con apenas 12 puntos en 14 fechas y la preocupación por los promedios en aumento, el margen de error es cada vez menor. La salida del entrenador marca el cierre de una etapa, pero no resuelve los problemas de un equipo que necesita respuestas urgentes dentro de la cancha.
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