Una de Tantas

Una de Tantas

A Aesha

Piedra de fuego, creada con un propósito,
despreciada sin motivo en su propia cultura.
Una moneda de pago resultó su corta vida.

El precio de una hija reparando una disputa,
su relativa libertad a cambio de una deuda.
Sólo doce años para quedar sin derechos.

Obligada a casarse con rudo combatiente,
despertó su pesadilla de violencia y castigos.
Vano intento de fuga culminó con su captura.

Hervía en sus verdugos una insensible crueldad:
mutilaron su nariz, cortaron sus orejas.
La muerte agazapada no pudo devorarla.

Aesha, joven dotada de fuerza y valentía,
se aferró a los hombres que pudieron socorrerla.
Dar la espalda a su tierra fué su última esperanza.

Le abrió sus tranqueras un occidente imperfecto,
respetando acaso su femenina dignidad
y mitigando a sorbos la deshonra que ha sufrido.

Alberto Cirkov