Piltriquitron
Desgarrando el azul firmamento
con sus uñas de granito
se alza señorial una joven montaña.
Estira su mano hacia la recta cercana
que para una provincia sirve de apoyo.
Quién puede predecir el tiempo?
Cobija un poblado escondido
de los rigores del largo invierno.
Rincón fecundo del sur rionegrino
que alberga un microclima de grandeza.
Mordido su lomo por las nubes,
permite deslizar por estrechos canales
aguas cristalinas que van cayendo,
aguas que susurran dulces notas
por sus arboladas faldas de tierra.
Chacras pequeñas y grandes
hospedan dulces frutales,
florecen blancas mutisias
del brazo de coloridos amancay.
Corre el agua y vuela el polvo.
Árboles altivos por doquier
(dotando de verdura al paisaje)
preparan su valiosa madera
para alimentar una industria
que se nutre en la región.
No envidia de la cordillera
ni altura ni gallardía,
domina vastos horizontes
aunque no tiene ojos para ver
ni alma sensible para gozar.
Refugio de duendes misteriosos
que salen al clarear la luna,
presa codiciada de fotógrafos
que buscan perpetuar su frente
en un papel de variados colores.
Castillo natural de roca viva,
fortaleza que aísla de los vientos
la esperanza de oscuros colonos,
serrucho mineral que se yergue
cortando el azul con su estampa.
Alberto Cirkov
NOTA: La palabra PILTRIQUITRON significa “Cerro colgado de las nubes”.


