Volver a la paz
Esa lágrima,
agua bendita,
limpia las heridas.
En una pausa silenciosa,
pasamos de la ansiedad
a la tranquilidad;
del dolor que quema
a la mano cálida
que abraza.
En una escucha sincera
y una sonrisa serena,
encuentro la paz.
Silvina Alberio
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