El Kairós del Otoño

El Kairós del Otoño

Cesó por fin el ruido de la herida, el largo y fiero bregar de los inviernos;

hoy los campos del alma están serenos

en esta tarde justa de la vida.

Qué hermoso es habitar este otoño dorado,

donde el tiempo ya no corre ni presiona,

donde el alma perdona y se condona

por todo lo que ha visto y lo entregado.

Cada nuevo amanecer es un regalo terso,

un lienzo limpio, un pacto con la calma,

un sorbo de paz que inunda el alma y que se vuelve música y reverso.

Este es tu tiempo, el tuyo,

el merecido, fruto maduro de la antigua siembra;

ya no hay tormenta que te desmiembre, has conquistado el nido que has tejido.

Disfruta el sol que entibia la mirada, la dicha de vivir sin los apuros, vencidos ya los miedos y los muros,

en la sagrada paz de la alborada.

Coromoto Echeverría

Poeta venezolana