El Meridiano

El Meridiano

De norte a sur y de sur a norte

coqueteo con un camino huérfano de final.

Me siento ola en un mar tempestuoso:

precedido por olas, y seguido por olas.

Trotando a ritmo constante

el horizonte se retira ante mis ojos,

el horizonte me persigue a mis espaldas.

Hoy suceden cosas que ayer también pasaron,

y otras cosas volverán a ser mañana.

Queda sobre mis lomos el trato con la gente

y otra gente, o tal vez la misma gente

tomará mis manos para repetir la experiencia.

Humana historia es abortada

sin un continuo intercambio de vivencias.

Se suceden llanuras, desiertos y montañas

en un peregrinar que en el polo culmina,

para luego descubrir con sorpresa

que el final no es más que comienzo

para nuevas llanuras, desiertos y montañas.

Dónde está el destino inalcanzable

si todo es camino con carga de infinito?

Diluido entre multitudes de disperso linaje

puede no ser nadie o comenzar a ser yo.

Por parecerme a muchos solo soy neblina

y pretendiendo conservar identidad

me vuelvo roble en las fauces del tornado.

Devora el viento las huellas del pasado

y disipa el futuro las pisadas del presente.

Cruzando la exuberante vegetación tropical

o el desolado paisaje de los hielos,

en una búsqueda continua a través del meridiano

resbala la vida clonando sus afanes.

Quién puede señalar el comienzo de una rueda

o el final de un planeta en rotación?

Al otro lado del final se abre paso un comienzo.

   Alberto Cirkov