Poesía

Poesía

Sus manos débiles, pálidas
fueron incertidumbre para mí.

Cualquier roce podía romperlas
y entre las mías, quise abrigarlas.
Al verlo tan vulnerable
quedé en el medio:
Entre el impulso de proteger
y un silencio que me gritaba.
Acaricié sus latidos con la palma
y en su hombro frío apoyé mis labios.
Le di un beso, le dije: amigo…
y esperé que se despertara.
Sus manos débiles, pálidas…
En esa debilidad entendí
que la fuerza no siempre
es agarrar fuerte,
a veces es quedarse.
aunque no sepas como,
aunque no sepas si alcanza.

-Que vueles alto hermano de la vida-

Rita Frank