Escándalo en Vicente López: detuvieron a una médica por robo de fármacos en el Hospital Houssay
. Otra señal de alarma que se enciende en el sistema de salud pública. Esta vez, en Vicente López, donde una médica anestesióloga fue detenida acusada de robar medicamentos de alto riesgo del Hospital Municipal Houssay. Pero el problema, como suele ocurrir, no termina en un nombre propio.

Porque detrás de la detención —que incluye acusaciones por sustracción de fentanilo y otros fármacos controlados— aparece una pregunta incómoda: ¿cómo es posible que durante semanas nadie haya detectado el faltante de drogas tan sensibles?
Según trascendió, la maniobra habría sido relativamente simple: recetas presuntamente adulteradas, movimientos administrativos irregulares y acceso a una farmacia hospitalaria que, a la luz de los hechos, parece haber tenido más grietas que controles.
El faltante se detectó recién en febrero, cuando los números dejaron de cerrar. Para ese momento, la operatoria —si se confirma— ya llevaba tiempo en marcha.
Y acá aparece el primer punto crítico: los sistemas de control interno fallaron. No es un detalle menor. Hablamos de sustancias como el fentanilo, un opioide extremadamente potente, cuyo desvío no es solo un delito administrativo sino un riesgo sanitario de enorme gravedad.
Allanamiento, detención y más preguntas
El allanamiento en el domicilio de la profesional terminó de confirmar lo que dentro del hospital ya se sospechaba: ampollas, psicofármacos, medicamentos en condiciones irregulares. Un combo que no solo refuerza la acusación, sino que abre otra hipótesis aún más inquietante: ¿se trata de un caso aislado o de un circuito más amplio?
Los investigadores no descartan que parte de los fármacos secuestrados provengan de otros centros de salud. Si eso se confirma, el escándalo deja de ser local para convertirse en estructural.
La médica quedó imputada por defraudación, falsificación y tenencia de estupefacientes. La Justicia deberá determinar su responsabilidad penal. Pero hay otra discusión que no puede quedar afuera: la responsabilidad administrativa.
Hay edicamentos críticos que desaparecen de un hospital público.
Hay una cadena de controles, firmas, auditorías y supervisiones que fallaron.
Hasta ahora, desde el municipio no hubo explicaciones de fondo sobre cómo se llegó a esta situación.
En un distrito que suele mostrar su sistema de salud como modelo, el episodio golpea directamente sobre el discurso oficial.


