Una lluvia interminable

Una lluvia interminable

Un tiempo de lluvia interminable nos ha alcanzado, hemos sido condenados a vagar perdidos bajo este torrente inagotable.

A través de las horas subsistimos solitarios.
Negados por nosotros mismos, somos el peor de nuestros enemigos.
Anegados por el agua que crece y crece, damos los buenos días a ese futuro venturoso que jamás habitaremos.

Los muertos nos han rodeado, nos han encontrado refugiándonos y lamentándonos bajos los hermosos árboles.

Nos reclaman por nuestra necedad de no valorar los diáfanos días que ellos anhelan, y que ya no poseen.
Desde su letargo en ese olvido sombrío nos han maldecido con este aguacero infinito que inunda los campos, ahogando las flores, ahogando el hermoso animal que alguna vez fuimos.
Buscamos el cielo deseando tener alas para escapar de este esclavo destino de pies en la tierra y de muerte inevitable.

El niño sin brazos intentó nadar pero solo aprendió a hundirse, superó el miedo dejándose llevar por las poderosas corrientes hacia otras latitudes, hacia otros mundos posibles.

Toca el violín amigo inefable, libera tus musas para que estas encuentren un páramo, un lugar donde el sosiego alcance finalmente, nuestras afligidas almas.
Autor: Ruly Fernández
Poeta y músico